¿Por qué es importante promover la Mediación Educativa?

“Son cosas de niños/as, no es para tanto”

“Esto hace que los niños/as sean más fuertes, les forja el carácter”

 “Yo conozco a mi hijo/a, jamás haría daño a otro”



Estas son algunas de las frases más comunes que suelen decir algunos/as progenitores sobre sus hijos/as, cuando son acusados/as de haber agredido verbal o físicamente a un compañero/a en la escuela.

La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar – AEPAE, señala que en España el 37% de los niños/as admiten haber tenido experiencias escolares negativas, que pueden ser consideradas como acoso escolar o bullying.

Estos datos, no distan mucho del informe de la UNESCO (2019): Detrás de los números, poner fin a la violencia y acoso escolares, realizado con base en encuestas en estudiantes de 144 países, arrojando como resultados que 1 de cada 3 estudiantes (32%), fue intimidado/a por otros compañeros/as en el último mes; que la intimidación psicológica es más frecuente que la física; y, que los niños/as que son percibidos/as como diferentes, por su raza, nacionalidad o color de piel, suelen ser los/as que más sufren.

¿De qué hablamos cuando decimos acoso escolar?

 “Es la intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, con la intención de humillar y someter abusivamente a una persona indefensa por parte de otra acosadora o de un grupo, a través de agresiones físicas, verbales y sociales con resultados de intimidación psicológica y rechazo grupal”. (Definición según Decreto 114/2011, 11 mayo, CAC).

¿Qué consecuencias trae la violencia y el acoso escolar?

La mayor parte de los estudiantes que son intimidados/as, suelen desmejorar significativamente su rendimiento escolar, además de reportar efectos en la salud mental (ansiedad y tristeza) y físicas (problemas digestivos y falta de sueño). Buena parte de ellos se sienten como extraños en la escuela y otro tanto, prefiere no asistir a clases. Se estima que solo el 10% del total de las agresiones son físicas, el 90% corresponde a las agresiones psicológicas; por lo que puede suponerse que los casos que conocemos son apenas la punta del iceberg.

¿Podemos mejorar?

¡Claro que sí! Los estudios señalan que se pueden combatir estos índices trabajando en el fomento de una cultura de paz.

¿Cómo podemos hacerlo?

Existen diversas formas, pero hoy hablaremos de la Mediación. Se trata de una herramienta que permite a las personas encontrar una solución pacífica a sus problemas con la ayuda de un Mediador, quien actúa de forma imparcial y facilita el diálogo y entendimiento entre las partes. Al terminar el proceso, se espera que los involucrados/as no sólo consigan una solución al problema, sino que además tengan herramientas para resolver conflictos futuros, y -mejor aún- para prevenirlos.

La cultura de paz debe fomentarse tanto en la escuela como en casa. Algunos de los aspectos que debemos promover son los siguientes:

  • Educar con base en derechos humanos, al respeto por el otro independientemente de su condición social, raza, sexo, credo, procedencia.
  • Educar en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos, creando protocolos de actuación para atender los casos que se presenten.
  • Educando de derechos pero también en deberes.
  • Orientando las relaciones escolares en torno a la convivencia, el respeto mutuo y la confianza.

Es tarea de todos/as. ¡Manos a la obra!

Sandra Pestana.

Estudiante del Máster en Mediación y Gestión de Conflictos, Universidad Internacional de Valencia –VIU.

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