Vida familiar y confinamiento

El confinamiento debido a la pandemia causada por el COVID-19,  nos ha dado la oportunidad de pasar más tiempo con los nuestros, o al menos de estar en constante contacto con la que consideramos nuestra familia. Si lo afrontamos de esta manera, puede servir para estrechar lazos y enriquecernos mutuamente y crear un clima positivo, de seguridad y confianza.

No obstante, esta situación ha provocado que en muchas familias, padres y madres hayan tenido que teletrabajar sin dejar de atender las necesidades de sus hijos e hijas así como la realización de tareas domésticas diarias. Como es de esperar, esto no es tarea fácil por lo que es habitual que aparezcan la culpabilidad y sentimientos de encontrarse sobrepasados/as, por no poder cumplir con las expectativas que nos hemos creado.

Y es que continuamente somos “bombardeados” con mensajes irreales que nos hacen querer llegar a todo y disfrutar de un clima familiar envidiable durante el confinamiento. Esta falsa creencia de que tenemos superpoderes y podemos conseguir todo lo que nos propongamos solamente por el hecho de desearlo no es realista. Debemos tener en cuenta que, en la consecución de las metas influyen aspectos que no dependen solo y exclusivamente de la motivación que tengamos para alcanzarlas. También juegan un papel muy importante aspectos externos como la capacidad de adaptación de nuestros hijos, la cantidad de tareas que mandan a nuestros hijos desde el colegio o los apoyos externos, la exigencia de nuestro trabajo, el distanciamiento social, la pérdida de apoyos, etc.

Las consecuencias de vernos sobrepasados/as por sacar adelante todas esas responsabilidades con las que cargamos diariamente en casa se traduce en síntomas físicos tales como alteraciones en el sueño, irritabilidad, ansiedad, estrés, dolor de cabeza y espalda o cansancio.

Es fundamental tener claro que todas estas manifestaciones son totalmente normales, y se tratan de respuestas lógicas de nuestro cuerpo ante la situación tan inusual y desconocida que estamos viviendo. Hemos visto trastocadas por completo no solo nuestras rutinas, sino también nuestras expectativas en cuanto a la “nueva normalidad” que nos tocará vivir y afrontar.

Aunque ya hemos comenzado la desescalada, y en algunas comunidades como es Canarias, ya estamos viviendo la Fase 1; muchas de las actividades que forman parte de nuestras rutinas como el colegio y actividades extraescolares para nuestros/as hijos e hijas; así como el trabajo presencial y el tiempo de ocio en compañía y al aire libre, son cosas que seguirán «pausadas» . Por eso queremos aportaros algunas pautas que podéis seguir con el fin de mejorar vuestra calidad de vida durante lo que dure todo este proceso:

  1. Dedícate tiempo En la medida de lo posible, disfrutar de un rato de soledad realizando alguna actividad que nos resulte placentera.
  2. Disminuye el nivel de autoexigencia. No siempre podremos cumplir con nuestras expectativas, pero esto no significa que debamos cuestionar nuestra capacidad como padres y madres.
  3. Visualiza metas más realistas y a corto plazo. Enfoca tu atención en el momento y en cómo quieres que sea planteando metas que se adapten a tu situación y medios. Esto ayudará a rebajar nuestro estado de estrés.
  4. Sigue horarios más flexibles y consensuados. Esto a la vez que ayuda a reducir la incertidumbre a la que nos ha llevado esta situación, aporta seguridad y estabilidad familiar. Pero es importante hacerlo de forma flexible creando espacios y tiempos para todos los miembros de la familia.
  5. Delimita bien momentos y espacios de trabajo y ocio. Crear espacios y tiempos diferentes para cuestiones laborales y ratos de descanso es fundamental para crear un buen ambiente y disfrutar de ambas áreas.
  6. Entrena la expresión emocional. Ten en cuenta que cada miembro de la familia vive esta situación de una forma diferente pero a todos puede causarnos emociones desagradables que nos hagan estar más irritables. La comunicación es clave para crear un clima de confianza y bienestar familiar.
  7. Pide ayuda. Es imprescindible ser consciente de cómo nos afecta esta situación no solo como padres y madres, sino también como personas. Reflexionar, sin juzgar nuestras actitudes y conductas, ayuda a detectar cuando nos encontramos sobrepasado y necesitamos ayuda.

Además no olvides que nuestro proyecto «Casa de las Familias» continúa su andadura llevando la intervención y la mediación familiar a todas aquellas personas que deseen un apoyo o guía a través de su metodología Online. Recuerda que es totalmente gratuito. Contacta con nosotr@s en el correo casadelasfamilias.masfamilia@gmail.com.

Miriam Alcolea Rodríguez, psicóloga experta en intervención y mediación familiar de la Asociación + Familia.

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