La solución, en el juzgado. ¿O no?

Llevo dos meses sin ver a mi hija, ¿cómo voy a recuperar las visitas?

Mi expareja no me ha pagado estos meses la pensión de alimentos porque dice que ha perdido su trabajo. ¿Y ahora qué?

Me correspondían  las vacaciones de Semana Santa y las he perdido, ¿puedo obligarle a compensármelas?

Mientras muchos padres y madres se hacen éstas y otras preguntas, los juzgados de familia se plantean cómo podrán atender a todas las demandas que se les vienen encima después del confinamiento.

Progenitores que se han visto privados del contacto con sus hijos/as durante este tiempo desean que comience la “normalidad” para poder ir a reclamar al juzgado el tiempo y el dinero perdido.

Sobre las visitas no realizadas, encontramos diferentes posturas en los juzgados. La Junta de Jueces de Madrid ha acordado que, “con carácter general y para la debida protección del menor, a fin de lograr a mayor brevedad la normalización del régimen de visitas o de custodia en su día establecido, no procede la compensación de visitas no disfrutadas o estancias no realizadas”.

Sin embargo, en Valencia una resolución judicial recoge la compensación de visitas que disfrutará un padre debido al tiempo perdido con su hijo en este confinamiento.

Esta polémica no ha hecho más que comenzar. Y el colapso judicial está por llegar.

La realidad económica actual es otra fuente de conflictos que aumentará en los próximos meses. Pensiones sin pagar, hipotecas y alquileres que no se pueden afrontar, deudas a las que no se pueden hacer frente,… Más colapso judicial.

Si ya es habitual que jueces y juezas deban de tomar decisiones relativas en cuanto al colegio que deben de ir los/as niños/as y con quién deben de pasar las Navidades, ahora, además, tendrán que decidir sobre si el/la niño/a coge la maleta y se va a vivir con el otro progenitor para compensarle o si dividimos al niño/a en dos para que ambos progenitores puedan disfrutar de él…

Un auténtico disparate.

Pero hay otra vía. Otra forma que, lamentablemente, se nos suele olvidar. ¿Y si nos esforzamos en, como adultos que somos, llegar a un acuerdo con la otra parte? ¿Y si, en vez de acudir al juzgado y presentar una denuncia, pongo en práctica mis habilidades de diálogo? ¿Y si me propongo ser un ejemplo para mi hijo/a y decido actuar como el buen modelo que quiero ser para él/ella?

Todo esto se puede hacer a través de la Mediación Familiar. Tú, la otra parte y un/a mediador/a. Y tu hijo/a siempre en la mente (o en el corazón). Los acuerdos son posibles, y la satisfacción al conseguirlos es un premio sin igual…Bueno, se parece bastante a la felicidad de tu hijo/a…

¿No crees que merece la pena intentarlo?

Servicio de Mediación Familiar de + Familia

¡Llama e infórmate!

677 719 252 / 822 29 65 90

Daura Hernández González

Psicóloga y Mediadora Familiar

Asociación + Familia

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